WhatsApp Saltar al contenido principal

Consultor Rigoberto Velázquez Elenes

Educación y Futuro 4 min de lectura

Volver a estudiar: una segunda oportunidad desde la educación técnica

La educación técnica puede abrir una ruta flexible y vinculada al trabajo para que quienes dejaron inconcluso el bachillerato retomen sus estudios y construyan nuevas oportunidades.

Una persona que dejó inconcluso el bachillerato no perdió su capacidad de aprender ni sus aspiraciones de salir adelante. Su trayectoria pudo interrumpirse por la necesidad de trabajar, por responsabilidades familiares o por circunstancias que hicieron difícil permanecer en la escuela. Cuando decide regresar, el sistema educativo debe tener una respuesta que considere esa realidad.

Prevenir el abandono escolar es una tarea fundamental, pero nuestra responsabilidad también alcanza a quienes ya salieron de las aulas. Necesitamos preguntarnos qué alternativas ofrecemos a las personas que hoy trabajan, tienen compromisos económicos y desean concluir sus estudios. Para ellas, regresar a la escuela requiere algo más que una invitación: exige encontrar una ruta posible.

Desde la educación técnica podemos contribuir a construirla. La formación profesional técnica permite relacionar los conocimientos con actividades concretas del mundo laboral y abre oportunidades para continuar aprendiendo. Esa cercanía con el trabajo puede resultar especialmente valiosa para quienes buscan retomar su preparación sin desatender las responsabilidades que ya forman parte de su vida.

Un primer paso consiste en reconocer lo que cada persona ha aprendido. Quien cursó una parte del bachillerato cuenta con una trayectoria que merece revisarse. Sus estudios previos deben valorarse mediante los procedimientos académicos correspondientes, para determinar qué puede reconocerse y qué necesita completar. Esto exige atención individual, criterios claros y acompañamiento para facilitar el regreso.

En este esfuerzo, la Educación Dual ofrece una posibilidad que vale la pena explorar. Su articulación entre el plantel y la empresa puede acercar la formación académica a un entorno laboral real, con actividades vinculadas con una carrera técnica y objetivos de aprendizaje definidos.

Para que esa relación funcione, el espacio de trabajo debe contar con condiciones para formar. Se necesitan acuerdos institucionales, personas que orienten el aprendizaje, seguimiento docente y evaluación.

Tener un empleo, por sí solo, no significa participar en Educación Dual.

La experiencia laboral adquiere sentido educativo cuando se integra a una trayectoria organizada y respaldada por la institución.

También debemos entender la flexibilidad con responsabilidad. Una alternativa compatible con el trabajo debe conservar la calidad y cumplir los propósitos de formación. Los horarios, las actividades presenciales y el apoyo de plataformas académicas tendrían que responder al plan de estudios y a las necesidades de aprendizaje.

La flexibilidad debe ayudar a concluir una preparación sólida.

Para CONALEP Sinaloa, explorar una ruta de reincorporación dirigida a personas mayores de 18 años representa una oportunidad de reflexión y trabajo institucional. Un posible piloto requeriría revisión académica, jurídica y de control escolar, así como empresas con capacidad formativa y carreras relacionadas con sus actividades.

Su alcance tendría que ser concreto y evaluable. Habría que conocer cuántas personas logran reincorporarse, permanecer y concluir; qué dificultades enfrentan y cómo contribuye la formación a su desarrollo. Escuchar a estudiantes, docentes y empresas permitiría ajustar el modelo a partir de la experiencia.

El beneficio potencial también alcanza al sector productivo. Recuperar trayectorias educativas puede ampliar la disponibilidad de talento técnico y fortalecer la relación entre las instituciones y las empresas. Para Sinaloa, esa colaboración puede contribuir a una formación más cercana a las necesidades de las personas y del desarrollo regional.

Detrás de cada trayectoria interrumpida hay una historia y, muchas veces, una intención de volver. Nos corresponde tomar esa intención en serio y explorar alternativas que la conviertan en una oportunidad real.

No basta con abrir las puertas de la escuela, también debemos construir una puerta de regreso.

Las opiniones expresadas en este espacio son responsabilidad exclusiva de su autor y no necesariamente reflejan la postura editorial de la plataforma.
COMPARTIR ESTA COLUMNA: